El catéter venoso central (CVC) se utiliza en diversas situaciones médicas, principalmente cuando se necesita un acceso venoso confiable y duradero. Algunas de las circunstancias más comunes en las que se utiliza son:
Administración de medicamentos y líquidos: En pacientes que requieren tratamientos intravenosos intensivos, como la quimioterapia, medicamentos que irritan las venas periféricas o líquidos en grandes volúmenes.
Nutrición parenteral: Cuando un paciente no puede alimentarse por vía oral ni enteral, el CVC permite la administración de nutrientes directamente en el torrente sanguíneo.
Monitoreo hemodinámico: Para evaluar la presión en las venas centrales y medir el estado cardiovascular en pacientes críticos, como aquellos con insuficiencia cardíaca o shock.
Extracción repetida de muestras de sangre: En pacientes que requieren análisis de sangre frecuentes o en aquellos con venas difíciles de acceder.
Acceso prolongado: En situaciones en las que el tratamiento intravenoso será necesario por un largo período, como en pacientes con enfermedades crónicas o en cuidados intensivos.
Hemodiálisis: Algunos pacientes que requieren hemodiálisis pueden tener un CVC como acceso para la máquina.
El CVC es una opción preferida cuando se necesita acceso a largo plazo, especialmente en entornos hospitalarios o de cuidados intensivos.
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